Se dice cuando alguien arma un drama enorme o un escándalo, casi siempre en público, por una tontería o un malentendido. Es esa escena exagerada de gritos, reclamos y miradas asesinas que deja a todo el mundo incómodo. Vamos, que la persona se puso en modo telenovela y no le importó el show.
"Chamo, en el bodegón se pusieron a pelear por una cola y la tipa montó un cuadro que hasta el vigilante se asomó a ver qué era el peo."