Se dice cuando alguien arma un alboroto bien grande, de esos que vuelven todo un despelote y ponen a la gente a hablar. Puede ser por una pelea, un chisme, una bulla o una situación que se sale de control. En cristiano: prendieron el rancho. Suena muy de calle y bien venezolana.
"La reunión iba fina, pero llegó Juan con el parlante a todo volumen y montó la sampablera. Los vecinos bajaron bravos, la doña gritó desde el balcón y se acabó la paz."