Interjección bien zuliana que sirve para soltar sorpresa, asombro o para meterle énfasis a lo que dices. Es como un ¡qué fuerte! o un ¡verga! pero con sabor maracucho, y la puedes tirar para bien o para mal según el tono. Si estás en Zulia, la oyes cada dos frases.
"¡Molleja, chamo! Ese calor en Maracaibo está criminal, me tomé dos frescos y todavía estoy sudando como pollo."