Se dice cuando alguien intenta hacer algo al aire libre en Tierra del Fuego y, contra todo pronóstico, le sale bien. Es como un mini milagro: el viento te cachetea, el frío te corta la cara y aun así levantás la carpa, prendés el fuego o terminás el laburo sin putear demasiado. Solo un fueguino entiende esa épica.
"Che, armamos la carpa con viento cruzado y encima prendimos el fueguito a la primera. Si no es un milagrito fueguino, pegó en el palo."