En Cusco se dice cuando alguien se anima de golpe y saca valor para hacer algo que daba roche o miedo. Es como decir que se puso las pilas, agarró coraje y se mandó nomás. Sirve para pedir perdón, encarar a alguien o tomar una decisión difícil. Suena bien de calle y bien cusqueño.
"Ya pues, deja de dar vueltas: metí chuspa, fui donde la jefa y le dije la verdad del chongo del inventario. Casi me tiembla la voz, pero salió."