Se dice cuando algo te salió carísimo, de esos gastos que te dejan temblando la cartera. Es como decir que pagaste una fortuna por algo, casi como si hubieras entregado un ojo literal. En México se usa un montón y en Zacatecas también, sobre todo para quejarte con drama sabroso de lo que te costó.
"Fui por unos tacos y una chela y, no sé cómo, me salió un ojo de la cara. Mejor me hubiera quedado en la casa con frijolitos, neta."