Se dice cuando algo te da tanta gracia que no podés parar de reírte y terminás llorando, sin aire y con la panza hecha un nudo. Es como decir que te estás matando de risa, pero con un toque más exagerado y bien del norte. Ideal para anécdotas y papelones ajenos.
"Cuando el Juancito se fue a hacer el canchero y se dio un palo con la bici por mirar a la piba, yo me estaba reventando de la risa mal."