En Tacna se usa para decir que te has pegado una comilona brutal, de esas que te dejan en modo foca y con sueño. Es atiborrarte sin medida, normalmente en reuniones familiares o cuando la comida está demasiado buena como para parar. Vamos, que comes como si mañana cerraran el mercado. Y luego a sufrir.
"En lo de mi abuela en Tacna matamos el pavo con el picante y el arroz, y después quedamos tirados en el sillón, sudando y diciendo que ya no comemos nunca más."