Se dice cuando alguien se queda dándole vueltas a un tema, rumiando la cabeza y sin animarse a decidir o actuar. Es como masticar frutillas: dulce, sí, pero si seguís y seguís te empalagás y no avanzás. Va perfecto para indecisos, sobrepensadores y gente que arma novelas por cualquier pavada.
"Che, Juani está mascando frutillas con lo de Camila hace una semana. Que deje de hacerse la cabeza, le tire un mensaje y la invite a una birra, dale."