Expresión bien mendocina para decir que alguien es extremadamente lento para hacer cualquier cosa, casi desesperante. La comparación con el bandoneón desafinado viene de que afinarlo lleva su tiempo y es un quilombo, así que la idea es que la persona se mueve o reacciona a paso de tortuga. Es medio cargosa, pero también tiene su gracia y se usa en tono de chicana.
"Dale, hermano, te mandé al kiosco hace media hora y recién volvés, sos más lento que bandoneón desafinado, parecés en cámara lenta."