Se le suelta a alguien que está tan comprometido con la pareja que parece que vive con horario y permiso para todo. No es que esté felizmente enamorado, es que anda amarrado y no se mueve ni a comprar pan sin avisar. Va con tono de recocha y un puntico de pulla, pero sin mala leche.
"¿Te vienes al partido el finde? Parce, yo sé que andas más casado que una hormiga, pero dígale a su señora que lo preste un ratico, ¿sí o qué?"