Se dice cuando alguien se lanza una ocurrencia o hace una vaina bien rara, exagerada o medio disparatada, de esas que te dejan con cara de ¿y este qué se fumó? Es como soltar una locura con sello monaguense, entre chiste y seriedad. No siempre es insulto, a veces es puro vacile.
"Chamo, te mandaste una monaguera: dijiste que vas a criar tucanes en el patio y que además te van a cuidar la casa."