Se dice cuando alguien anda por ahí sin rumbo fijo, sin apuro y en su mundo, como paseando por pasear. No es que esté perdido, es que va al ritmo del alma, mirando, vacilando y dejando que el día lo lleve. Suele sonar medio poético y bien de calle, de esos que te pintan la escena completica.
"Mira a Carlitos andando al alma por la plaza, sin apuro ni nada, saludando a todo el mundo y pegado a la sombrita como si el tiempo no existiera."