Se dice cuando alguien se mete en un plan enorme o complicado, de esos que suenan épicos en la cabeza pero en la vida real terminan siendo un quilombo. Es como mandarse una aventura innecesaria, con mucha fe y poca logística. Puede salir bien, pero casi siempre deja anécdota, cansancio y algún desastre simpático.
"¿Viste al Pepo? Se mandó una empresa: desarmó el motor en la vereda con un tutorial y ahora el auto no arranca y le quedaron tornillos de souvenir."