En Sonora decir que traes malilla es como confesar que traes la conciencia picoteada, una mezcla de culpa y malestar por haber hecho una cochinada medio gacha. No es solo sentirse mal del estómago, también es el remordimiento dando lata. Y la neta, a veces la malilla pega más fuerte que el antojo que la causó.
En Sonora se usa para hablar de la cruda fea, esa mezcla de malestar físico, ansiedad y arrepentimiento después de una fiesta pasada de lanza. No es solo resaca, es cuando andas sensible, medio paranoico y con el cuerpo pidiendo auxilio. Básicamente, la etapa en la que juras que ya no vuelves a pistear así.