Se dice cuando alguien anda bien dolido y se pone a desahogarse o quejarse duro, normalmente en la taquería, entre mordida y mordida. Es como convertir los tacos en terapia express: llegas por hambre y sales con chisme, drama y salsa en la camisa. Suena chistoso, pero todos hemos visto a alguien así.
"Se peleó con Mariana y cayó a la taquería con los ojos rojos: dos de suadero y a llorar en los tacos, contando el chisme al taquero como si fuera su psicólogo."