Se dice cuando algo te da tanta risa que se te salen las lágrimas y ya ni puedes hablar. No es que estés triste, es que te doblaste de la carcajada y quedaste con la cara mojada. En Coahuila lo sueltas para exagerar lo chistoso que estuvo algo. Y sí, a veces da pena ajena, pero qué rico reír así.
"El compa se resbaló con la piñata y cayó de sentón, y yo ya estaba llorando de risa. Los morros gritaban y mi tía nomás decía: ay, no sean gachos, raza."