Se le dice a alguien que por fuera se ve tranquilito, pero por dentro anda hecho un manojo de nervios, listo para saltar a la mínima. Es como un limón con gas, ácido y burbujeando, que parece inofensivo hasta que revienta. Se usa para avisar que esa persona puede armar lío sin previo aviso.
"No te confiés de ese compadre, se hace el sereno, pero es limón con cola y a la primera ya está gritando y armando relajo en la cancha."