Dicho bien mexa para señalar, medio en broma y medio con cariño, a la persona que no se calla ni debajo del agua. Habla de más, suelta chisme, comenta todo y a veces hasta se le va la lengua. Es como decir que trae la lengua suelta, pero con saborcito a tamal y barrio.
"No invites a Toño a la peda, neta, ese vato tiene lengüitas de tamal. En cinco minutos ya le contó a todos quién se besó con quién y hasta lo del after."