Palabra bien cusqueña para invitar a una reunión entre patas, casi siempre con chelas, pisco o lo que caiga. Es como decir vamos a juntarnos a conversar, chismosear y vacilar un buen rato. Suena a plan improvisado pero sabroso, y la verdad es que cuando alguien propone un juntacho es difícil decir que no.
"Oye compadre, ¿juntacho después de la chamba en la esquina de siempre? Tengo un pisco que está pero bravazo, hoy cerramos el día con todo."