Se dice cuando algo se descontrola y se va al traste, o cuando alguien se larga bien lejos, como mandándolo a freír espárragos pero en versión más brava. También vale para planes que salen mal y terminan en caos. Es vulgarcita, sí, pero tiene su encanto cuando ya no hay arreglo.
"Parce, íbamos a hacer asado tranqui y terminó llegando medio barrio, se fue la luz y el plan se fue pa'l carajo en cinco minutos."