Se dice de alguien que por fuera parece tranquilito, callado y hasta medio sonso, pero por dentro trae carácter y te puede salir con una sorpresa. Es como ese que no hace bulla, pero cuando se pica, se transforma y te deja pagando. Ojo, no es insulto, es advertencia con picardía.
"No te confíes del Miguelito, parece huevo de pato y todo, pero si le buscas la bronca se prende al toque y te deja frío."