Se le dice al que cae al asado cuando ya pasó lo mejor y se queda sin choripán. Llegás tarde, mirás la parrilla vacía y te queda esa tristeza de barrio, como si te hubieran sacado la infancia. No es drama real, pero duele igual. Ideal para gastarte entre amigos con humor bien argento.
"Caí a lo de Nico a las diez y la parrilla ya estaba en modo cenizas, ni un chori quedó. Encima me dieron una galletita, alto huérfano de chori."