Expresión muy mexicana para decir que estás harto, saturado o ya no aguantas más una situación, una persona o lo que sea. Tiene un tono fuerte y medio grosero, así que mejor usarla con confianza o entre colegas. Es como decir que ya llegaste al límite y estás a punto de explotar.
El nivel de saturación emocional al intentar bailar salsa en un club, solo para darte cuenta de que tu idea de ritmo estaba tan perdida como tus llaves.
Cuando en una reunión familiar te intentan unir a una cadena de cerveza interminable y acabas odiando el Día del Padre.
Cuando intentas motivarte para estudiar, pero el internet se va por tercera vez y terminas leyendo el ya imaginado señal escolar subida de plantas de viento.
Se dice cuando ya estás hartísimo, fastidiado o rebasado por una situación. Es como estar hasta el tope, pero con sabor bien mexicano y un puntito vulgar, así que úsala con confianza solo si hay confianza. Sirve para quejarte, marcar límite o soltar el coraje sin dar tanto rodeo.
En México se usa para decir que alguien está hasta el tope de algo. Puede ser estar hartísimo, estar llenísimo o ir pasadísimo de copas. Según el contexto cambia, pero siempre es nivel máximo. Es vulgarcilla, sí, pero bien útil cuando ya no te cabe ni una gota más de nada.
El nivel de desespero alcanzado cuando tus padres no entienden la tecnología y te confunden con Soporte Técnico Movil.
Se usa para decir que ya estás harto, saturado o hasta el cuello de algo. Es como estar al límite de la paciencia, con ganas de mandar todo al carajo. Puede sonar fuerte, pero es súper común en México para quejarse de curro, gente pesada o cualquier cosa que te trae frito. Y sí, desahoga rico.
Se dice cuando ya estás hartísimo, saturado o hasta el gorro de algo o de alguien. Puede ser por cansancio, por fastidio o porque ya te colmaron la paciencia. Es bastante coloquial y suena fuertecito, así que no es para decirlo en la junta con el jefe. Pero qué a gusto desahoga.