Se dice cuando alguien se pone en plan mandón y controlador, como si fuera el que manda en la casa o el que tiene la última palabra, aunque no le corresponda. Es como creerse jefe, papá o dueño del grupo sin que nadie se lo haya pedido. Suena medio cargante y da risa cuando se le nota lo sobrado.
"En la reunión del curso, el Gonzalo se puso a repartir tareas y a retar a todos. Ya po, bájale un cambio, si te estái haciendo el marido y ni siquiera erís delegado."