Se dice cuando alguien se pone a mandar, a dar órdenes o a opinar como si fuera el mero mero, pero en realidad no le toca ni tiene autoridad. Vamos, que se cree el jefe de la película y quiere dirigir a todos. Suele decirse en tono de burla o para bajarle tantito los humos. Y sí, cae gordo.
"Mira al Raúl repartiendo tareas y regañando a todos, ni que fuera el dueño del salón. Se anda haciendo el director y apenas llegó con las papitas."