Se dice cuando alguien se pone vivo y se aprovecha del caos o de la confianza para sacar ventaja, llevarse algo de más o salir ganando sin merecerlo. Puede ser desde colarse en la fila hasta agandallarse mercancía. Suena muy norteño y bien malandrín, de esos que luego se hacen los inocentes.
"Se armó el desmadre en el tianguis y el vato se agandalló dos playeras sin pagar. Mira nomás, ahí va haciéndose de chivo los tamales bien campante."