Se dice cuando alguien arma un escándalo o un drama enorme de la nada, montando un show que no venía a cuento. Es como convertir cualquier cosa en pelea, chisme y alboroto en dos segundos. Suena a invento de oficina o de familia, y la gracia está en lo exagerado del numerito.
"En la reunión, por una firma mal puesta, el man hizo un miercolazo y terminó regañando hasta al del tinto. Todos callados, mirando el techo, pa’ no echarle más leña."