Se dice cuando alguien intenta darte un beso o un acercamiento cariñoso y tú lo esquivas echando la cabeza para atrás en el último segundo, dejando a la otra persona con cara de póker. Es el clásico amago de beso fallido, muy de fiesta y de momentazo incómodo. Si sale fino, hasta da risa.
"En la disco, el pesado se me vino con el morreo y le hice la cobra en plan ninja. Se quedó tieso, miró al suelo y desapareció entre la gente."