Se dice cuando alguien se pone a hacer el ridículo a propósito, como un payaso, para llamar la atención o montar el numerito. Puede ser en plan gracioso, pero casi siempre lleva ese puntito de vergüenza ajena de mira a este. Vale para colegas, cuñados y cualquiera que se venga arriba en público.
"Como le des dos copas a Javi, en la boda se sube al escenario, se pone a dar palmas y acaba haciendo el mamarracho delante de la abuela, ya verás."