En Boyacá se dice de alguien que, por ponerse a inventar o a meter mano sin saber, termina enredando un asunto que era facilito. Vamos, que en vez de arreglarlo lo deja peor y arma un problema donde no lo había. Es como el primo del "la embarró", pero con más vuelta y más drama.
"Iba a cambiar la llave del lavaplatos en cinco minutos y el man quedó todo guambirado: rompió la rosca, mojó el piso y ahora toca llamar al plomero, qué boleta."