Se dice del que, cuando llega su cumpleaños, se viene arriba a lo grande: está emocionadísimo, se cree el rey del prau y va repartiendo alegría como si le debieran una fiesta. Suele ir con sidra, abrazos y algún discurso improvisado. No es insulto, es más bien cachondeo cariñoso.
"Fuimos a la sidrería y Dani, guaje de cumple total, venga culines, venga rondas y abrazando hasta al camareru como si fuera su primo."