Se dice para hablar de gente con coraje, con calle y con ganas de meterse a la acción sin arrugar. En Trujillo puede sonar a piropo de respeto, como decir que son bien echados pa’ delante, medio temerarios y con actitud. Sirve para animar al grupo o reconocer a alguien que no se achica.
"Se fue la luz en pleno tono y alguien gritó: ¡Ya pues, gente brava, saquen las velas y que siga la bulla!"