Se dice cuando acabas reventado, sin batería y con el cuerpo pidiendo hamaca a gritos. Es ese cansancio que te deja medio doblado, como si te hubieran pasado por encima, pero en plan cotidiano: trabajo duro, solazo, cargar cosas, caminar un montón. En Sucre suena bien de calle y se entiende al toque.
Expresión usada para describir aquel estado de embelesamiento absoluto tras devorar un banquete épico, donde moverte del sofá es una misión imposible.