Se usa para decir que alguien está ido, como desconectado del mundo, sin entender nada de lo que pasa a su alrededor. Es como si la persona estuviera en modo vegetal, con la mente en blanco y cero reacción. Suele decirse en tono de burla cariñosa, aunque a veces también con un poco de desesperación, y hay que admitir que tiene su gracia.
Se usa para decir que alguien está relajado, sin estrés, disfrutando del momento o simplemente echándose un descanso como si ya no hubiera nada más importante.