Se dice cuando algo te parece buenísimo o un golazo, como si valiera una fortuna. No es que lo vayas a vender, es una forma de exagerar para halagar o agradecer. En Mendoza pega mucho para hablar de vino, asado o cualquier cosa hecha con cariño. Suena re bien y queda de diez.
"Probé tu vino casero y me dejó loco, che. Entre el asado y esa picada, esto vale un millón, no lo largues nunca."