Se le dice a alguien que anda con un humor de perros y va por la vida armando quilombo, como si trajera truenos adentro. No es que esté triste, es más bien que está insoportable, contestón y con ganas de pelearse con el mundo. Ideal para esos días en que mejor dejarlo ser y no pincharlo más.
"Ni lo mires al Chino hoy, está hecho una tormenta. Le pincharon la bici y ya se peleó con el kiosquero, el profe y hasta el perro del vecino."