Se le suelta a alguien cuando va despistadísimo o hace una torpeza de las de manual, como si tuviera la cabeza en Cuenca. No es un insulto heavy, más bien una colleja cariñosa para el colega que no se entera de nada. Muy de andar por casa, de esas que te suelta tu madre y te deja fino.
"No me seas meloncio, Paco, que estás buscando el móvil con la linterna del móvil encendida y encima echándole la culpa al perro."