Se dice cuando estás reventado de cansancio, como si te hubieran pasado por encima. Vale para después de camellar duro, trasnochar, pegarte una caminata brava o una rumba larga. Es ese punto en el que el cuerpo pide cama y el cerebro va en modo avión. Muy de Nariño y bien gráfico, la verdad.
"Parce, ayer me tocó camellar todo el día y rematé con rumba. Amanecí totiado, no me levanto ni por un sancocho ni pa’ ver el partido."