Se dice cuando andas sin un peso, más pobre que una rata y con la billetera haciendo eco. Es la versión chilena de estar a dos velas, pero con guiño local, como si el lago se hubiera evaporado del puro calor. Sirve para cortar planes, pedir fiado o avisar que hoy no se invita ni el pan.
"Oye, ¿nos pegamos unas chelas en la costanera? Ni cagando, compadre: estoy seco como lago en verano, así que hoy puro mirar el menú."