Se dice de alguien que anda con una energía brutal, acelerado y con ganas de comerse el mundo. Como si le hubieran echado gasolina al cuerpo y no tuviera freno. Se usa mucho para la rumba, el trabajo o cualquier plan donde alguien está a mil. Ojo, puede sonar a que está medio alborotado, pero tiene su gracia.
"Parce, ese man está prendido en gasolina, ya se bailó tres canciones seguidas, gritó gol aunque no hay partido y todavía pide otra ronda."