Se dice de alguien que se pasó de la raya, que está descontrolado o medio loquito, como si ya se le hubiera zafado un tornillo. Vale para el que anda intenso, exagerado o haciendo vainas sin filtro. No siempre es insulto, a veces es pura burla cariñosa cuando alguien se pone demasiado.
"Chamo, anoche Pedro se tomó dos rones y se puso a gritarle al DJ que le pusiera salsa. Terminó bailando arriba de la mesa y casi tumba las cervezas. Estaba pasao' de rosca."