Se dice de alguien que está tan metido en el rollo valenciano, sobre todo Fallas, que ya parece parte del mecanismo. Va a mascletà, tira petardos, habla a grito pelao y vive en modo fiesta. Vamos, que no es que le gusten las Fallas, es que el sistema ya lo ha absorbido. Y se nota.
Se dice cuando alguien está tan liado con su vida que ya no es un problemilla, es un expediente completo. Entre deudas, dramas, movidas con la ex y mil historias, parece que necesita que lo registren en ventanilla y le den número. Es una forma exagerada y cachonda de decir que está hecho un cuadro.
Se dice de alguien que va a su bola, despistado o en su mundo, como si no estuviera conectado a lo que pasa alrededor. También vale para el que está en modo pasota y no se entera de nada, aunque la cosa esté seria. Es muy canario y suena a colleja cariñosa, la verdad.