Se dice cuando estás reventado, sin energía, como si te hubieran dado una paliza. Vale para el cansancio físico de cargar, caminar o trabajar, y también para la resaca que te deja viendo estrellitas. Es bien de calle en Venezuela y suena dramático, pero justo por eso da risa cuando lo sueltas serio.
"Chamo, ayer me fui de rumba y hoy amanecí pa'l palo. Me monté en el bus y casi me quedo dormido parado, y el jefe llamando temprano, qué ladilla."