Se dice cuando estás reventado, con un cansancio que te deja modo zombi. Puede ser por sueño acumulado, por una chamba pesada o por una juerga que se alargó más de la cuenta. No es que estés mal de verdad, es puro drama cariñoso para decir que no das más. Y sí, suena exagerado, pero funciona.
"Ayer me quedé hasta tarde chambeando y hoy estoy muertecito, causa. Si me hablan antes del mediodía, ni respondo."