Se dice cuando estás súper rayado, o sea, confundido, perdido o con la cabeza hecha un ocho porque no entiendes nada de lo que está pasando. También vale para cuando algo te deja pensando demasiado y te quedas trabado. Es bien zuliano y exagerado, de esos que pintan la escena clarita.
"Chamo, el profe se puso a explicar integrales y yo quedé más rayao' que un tigre, viendo el pizarrón como si fuera chino. Al final pasé pena y todo."