Se usa cuando alguien anda bien prendido en la fiesta, metido de lleno en el cotorreo y disfrutando a lo grande. Es como decir que ya agarró vuelo y no piensa bajarle al desmadre. Suele escucharse en reuniones donde hay música, baile y chelas, y la banda ya anda bien contenta.
Se dice cuando alguien está metido en la rueda del chisme, o sea, en el corrillo donde se comenta de todo y de todos. Es estar ahí pegado, escuchando, aportando y pasando la bola hasta que el cuento se riega por el barrio. No es precisamente elegante, pero es bien sabroso cuando el chisme está bueno.