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Qué significa

Cuando alguien suelta que algo está en las manos de Dios, está confesando que ya no puede hacer más y que el desenlace depende del cielo, del destino o de la suerte. Se usa cuando la vida se pone seria, tipo operaciones, viajes peligrosos o decisiones gordas. Es un encogerse de hombros con fe, mezcla de entrega y esperanza, dejando que el jefe supremo mueva los hilos mientras uno se toma un respiro.

Ejemplos de uso

"El médico dijo que la operación es complicada, pero ya está en las manos de Dios."
"Le entregué el proyecto al jefe sin revisarlo bien... está en las manos de Dios que lo aprueben."
"Soltamos el barco con este viento, ahora estamos en las manos de Dios."
Tono
Admirativo Tierno
Dónde se dice

De dónde viene

Viene del cristianismo, donde Dios es el que controla el destino. La frase se ha colado en el lenguaje de la calle y ya no hace falta ser creyente para usarla. En el Quijote y en la literatura medieval ya se encuentran referencias, y con los siglos se ha vuelto un comodín para lo incierto.

Editores de este término

Un segundo: confírmanos que eres una persona