Expresión típica riojana para referirse a cuando alguien se pone a hablar y no hay quien lo pare, como si su charla creciera tanto como las viñas de la región.
Expresión manchega que se usa cuando alguien se viene muy arriba, se pone chulito y presume más de la cuenta, como si fuera el amo del corral sin haber hecho gran cosa. Es ese colega que gana una vez y ya se cree leyenda viva. Tiene su gracia, pero también dan ganas de bajarle los humos con cariño.