Se dice cuando alguien anda con la suerte de su lado o le está saliendo todo redondo. Como que justo le toca el lado soleado de la calle mientras el resto se come la sombra y el bajón. Va para rachas buenas, triunfos seguidos o cuando la vida te guiña el ojo. Y sí, da un poquito de envidia sana.
"Che, te ascendieron, te devolvieron plata y encima te invitaron al asado. Estás en la vereda del sol, dejá de hacerte el sufrido."